martes, 15 de enero de 2013

George Canning y el predominio del comercio Británico en América Latina en 1825

Antes de introducir a George Canning quiero dar a conocer en esta nota el fragmento de un informe que data del 13 de Junio de 1825. Este informe no solo nos dará una idea del contexto histórico en América latina, sino nos permitirá entender la importancia del comercio Británico en los años en los que Bolivia nace como nación independiente. El informe fue escrito por Auguste Marie Gicquel des Touches, un marinero francés y capitán de una fragata: “Los franceses cuentan con apenas una casa de Comercio, solamente algunos mercaderes franceses buscan la fortuna, sin tener un suelo de capital. Los ingleses, al contrario son numerosos por todas partes, tanto en el Perú como en Chile. Estoy seguro que en Valparaíso, no hay menos de 150 familias, número que aumenta todos los días. Tienen una protección especial de su gobierno. Los franceses llegan con nada o con pocas cosas. Los ingleses se quedan, persisten y acaban por tener en su posesión todas las principales ramas del comercio y sobre todo las más lucrativas.

“En mi idea, veo desde aquí a la América del sur oriental como occidental conquistada por los ingleses, no a golpes de cañón sino a golpes de comercio (que me disculpen la expresión) Ellos serán lo que fueron los españoles, los dueños absolutos, se llevarán todas las riquezas del país, solo habrá una diferencia, que los unos [los españoles] lo hacían por la dominación, y que estos lo harán cubiertos de un velo de la moderación, haciendo creer que traen la alegría y la felicidad”. (Traducido del francés)

El informe completo se encuentra en los Archivos Diplomáticos de Francia, en Paris y trata sobre una reflexión comparativa que hace el marinero; entre el comercio británico y el comercio francés en Latinoamérica a partir de su llegada a las costas de Lima y, posteriormente, a las de Valparaíso. Este fragmento da una idea de la importancia del comercio británico en América Latina durante el siglo XIX, y de cómo Inglaterra avasallaría el mercado del nuevo mundo.

El imperio Británico también estuvo presente en Sud América y la pregunta es: ¿quien movió las fichas del tablero para permitir a los ingleses beneficiarse de las nuevas republicas americanas?

Cuando hablamos sobre la historia de América Latina en el siglo XIX, muy pocas veces o casi nunca se nombra a George Canning (1770-1827), un político inglés que jugó un rol decisivo en la independencia de América. Creó lazos muy estrechos entre esta última e Inglaterra, tanto en el comercio como en la diplomacia. Canning estudió su colegiatura en Eton y luego, se graduó de Oxford en Derecho. A sus 23 años empezó a trabajar en el Parlamento y ascendió hasta convertirse en Ministro de Relaciones Exteriores “Foreign Office”, en 1807. Canning refiriéndose a la situación latinoamericana en 1822 apuntó: “Cada día estoy más y más convencido que la cuestión Americana es desproporcionalmente mas importante para nosotros que la Europea, y que si nosotros no aprovechamos y la ponemos a nuestro favor a tiempo, nos arrepentiremos de la perdida de una oportunidad que nunca será recuperada”.

Canning es un personaje sinuoso en cuanto a su actividad diplomática hacia América Latina. Siendo Ministro de Relaciones Exteriores (1807–1809) y (1822 a 1827). Jugó un papel ambiguo en la emancipación de las colonias españolas de América.

Por una parte, fue la primera autoridad europea en ratificar que los Estados Latino-americanos eran libres de la Corona Española mostrándose a favor de las nuevas naciones. Asimismo, a pesar de la Doctrina Monroe (en la que EE.UU. prohíbe cualquier interferencia europea en el nuevo mundo) Canning colaboró a los revolucionarios en las guerras independentistas de manera prudente, “a la inglesa”, suministrando soldados ingleses al General Bolívar para que formasen parte del ejército libertador, capitalizando así, la gratitud de los pueblos latinoamericanos para con los ingleses. Sin embargo, Roberto Querejazu Calvo afirma, en su obra Bolivia y los ingleses 1825-1948: “casi todas las naciones estaban endeudadas con el ejército libertador y la Royal Navy (Marina Real Británica). Bolivia, por ejemplo, tenía como única deuda en 1825, el millón de pesos prometido al ejercito libertador, que se pagó con la venta de las minas del Estado”. Además, militares como el capitán Thomas Cochrane, Belford Hinton Wilson, William Miller (Primer Gobernador de Potosí), Daniel Florencio O Learly (íntimo ayudante de Simón Bolívar) o incluso Francisco Burdett O´Connor (Primer Gobernador de Tarija), todos británicos, ocuparon puestos públicos de gran importancia en el continente.

Ahora bien, si George Canning mostró esta inclinación hacia Latinoamérica en vez de socorrer a su viejo aliado España en las ya perdidas guerras revolucionarias latinoamericanas, no fue por pura compasión a las colonias españolas de América. Inglaterra en ese entonces, era la potencia más grande del mundo. Si en algún momento pensaron en colaborar con su magnifica fuerza naval y su ejército, fue únicamente por intereses propios; el mercado del nuevo mundo.

Canning consideró a América Latina como un inmenso mercado que absorbería todas las manufacturas, préstamos y servicios navales de su país. Actuó de modo que los comerciantes británicos fueron favorecidos para poder descargar todas sus mercancías en este continente. Al mismo tiempo, permitió a los marineros transportar mercancías y gente de América a Europa (y viceversa) evitando pagar altos impuestos. También aseguró su hegemonía en el continente endeudando a las nacientes Repúblicas con préstamos e intereses muy salados, en complicidad con los bancos de la City de Londres.

Desde 1810, América Española ya absorbía un tercio de las manufacturas de Inglaterra, producciones como cuero, lana, algodón, cerveza, papel y porcelana, que fueron exportadas por un valor creciente de más de veinte millones de libras. Vale remarcar que todavía el monopolio de América le pertenecía a España y que toda la mercancía británica se hacía por contrabando (sin pagar impuestos). Gracias a Canning, a partir de 1820, Gran Bretaña ganó el monopolio y aumentó considerablemente todas sus exportaciones a América Latina, como también sus importaciones provenientes de este continente.

En cada puerto de América Latina, vivían británicos exiliados de otras colonias que crearon grandes lazos con su gobierno ayudando a exportar materias primas de América Latina hacia la Gran Bretaña, como ser: minerales, carne, nutrias, cuernos, trigo, pieles de tigre, cordero, lanas, pelo de caballo, plumas de avestruz y hasta chinchillas. El problema fue que las ganancias de las exportaciones eran tan miserables que no podían cubrir el costo de los productos que las naciones americanas importaban de Inglaterra. Así que no sólo quedaron en deuda con los soldados, sino también con los comerciantes y los dueños de barcos; por ello, se vieron obligadas a pedir préstamos.

Gran Bretaña gozaba de un superávit de capital que le permitía dar préstamos sin ningún problema. De esta manera, fueron los bancos de Londres los que impusieron las reglas e intereses a las repúblicas ansiosas de sacar préstamos. Los bancos de Londres entre 1822 y 1825 descargaron préstamos en América Latina por un valor de 21 millones de libras.

Grandes empresarios, banqueros e inversionistas ingleses vinieron a invertir en las minas de este continente, creando asociaciones mineras como la “Potosí, La Paz and Peruvian mining assosiation”; en la que fue miembro Mr. Temple, que radicó 2 años y medio en Bolivia haciendo especulaciones. En la década de 1820, inversionistas británicos en México, Brasil, Bolivia, Perú y Chile, invirtieron un total de 24.190.000 libras.

Canning se ocupó, durante este periodo, de mandar cónsules a cada nación para así proporcionar protección de su gobierno a los súbditos de la Reina Victoria que deseaban comerciar, instalarse e invertir en este continente para hacer fortunas. Canning también contrató a su compatriota, el famoso naturalista irlandés Joseph Pentland, quién vino a Bolivia para estudiar o mejor dicho inspeccionar el país. De esta forma escribió el Informe Pentland o Report on Bolivia, que luego llevó a Inglaterra, donde especuladores mineros esperaban ansiosos.

En enero de 1825, Canning escribió a su amigo, John Hookham Frere : “Y aquí estoy, todavía con la cuestión de América del sur, la cosa esta hecha… un acto que hará un cambio en la cara del mundo, casi tan grande como aquel del descubrimiento del continente ahora libre”. Canning jugó un papel importantísimo en América Latina, sus acciones cambiarían el curso de la formación de las nuevas republicas americanas.

Hoy en día, Canning House es la casa de América Latina en Londres, lugar al que llegan todos los políticos latinoamericanos a dar conferencias. Irónicamente, este centro de conferencias obtuvo su nombre en honor a George Canning. Está ubicado en el centro de Londres, en Belgrave Square, la misma plaza donde se encuentran las estatuas de Simón Bolívar y San Martin. Y para poner el cherry sobre la torta, Juán Bautista Sejean cuenta que el libertador San Martín desembarcó en Buenos Aires en marzo de 1812, a bordo de una fragata bautizada con el nombre “George Canning”.

George Canning fue, es y será recordado por su célebre frase hablando de América Latina en 1824: “La cosa está hecha; el clavo está puesto, Hispanoamérica es libre; y si nosotros no desgobernamos tristemente nuestros asuntos, es inglesa”.

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