jueves, 9 de mayo de 2013

Palabras similares a las de hoy se usaban en la Edad de Piedra

Lingüistas británicos determinaron que nuestros ancestros de la Edad de Piedra que vivían en Europa hace 15.000 años podrían haber utilizado ciertas palabras reconocibles hoy en varias lenguas modernas, según un estudio publicado en Estados Unidos esta semana.

Algunos nombres, verbos, adjetivos y adverbios descienden en gran parte de manera imperturbable de palabras de una lengua común a los hombres que se extinguió hace 15.000 años, explica Mark Pagel, profesor de biología evolutiva de la Universidad de Reading en Reino Unido, y principal autor de este estudio que descubrió que algunas de las palabras más comunes, como los pronombres, son más proclives a permanecer igual durante milenios.

Se trata de palabras cotidianas como yo, vosotros, nosotros, madre, hombre o ladrido (respectivamente I, you, we, mother, man y bark, en inglés) que tienen, en ciertas lenguas, el mismo sentido y casi la misma sonoridad que tenían entonces, determinaron estos lingüistas.

Utilizando un modelo informático, los investigadores pudieron determinar que ciertas palabras han cambiado tan lentamente en el curso del tiempo que pueden conservar los trazos de su pasado ancestral durante 10.000 años o más.

Estas palabras inciden la existencia de una gran familia lingüística unificada y de la que descenderían siete grupos de lenguas en Euro-Asia, revelan los investigadores.

Hasta ahora los lingüistas se basaban solamente en el estudio de sonidos similares entre las palabras para identificar a aquellas que habían derivado probablemente de ancestros comunes, tales como pater en latín o father (padre) en inglés.

Pero este enfoque presenta el inconveniente de acercar a veces palabras de sonoridad cercana pero con sentido diferente, como team (equipo) y cream (crema).

Para evitar este problema, el equipo del profesor Pagel parte del principio de que las palabras utilizadas cotidianamente fueron posiblemente preservadas durante muy largos períodos. Y se basaron en este aspecto para predecir las palabras que tuvieran una sonoridad cercana.

“La forma en que utilizamos ciertas palabras en el lenguaje de todos los días es algo común a todas las lenguas de la humanidad”, afirmó Pagel en un comunicado.

“Hemos descubierto que nombres, pronombres y adverbios se reemplazan mucho menos a menudo, es decir, una vez cada 10.000 años o más”, agregó el especialista.

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